La Construcción del Estado

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Alvaro García Linera.
Facultad de Derecho UBA. 9 de Abril de 2010.
Conferencia magistral:
“La construcción del Estado”
Muy buenas noches a todos ustedes, permitanme agradecer su presencia, su tiempo, su generosidad. En verdad me hallo profundamente emocionado por la presencia de cada uno de ustedes. Quiero saludar respetuosamente al profesor Sergio Caletti, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, quiero saludar a Hugo Trinchero, decano de la Facultad de Filosofía y Letras, que han tenido la amabilidad de invitarme, primero a la entrega de este honor para mi como profesor y como investigador, como luchador, del honoris causa. Y de que me han invitado para que pueda compartir con ustedes unas horas, unos minutos de diálogo en la Universidad. Quiero saludar muy respetuosamente a las representantes de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo (aplausos). Madres, no solamente de los desaparecidos, si no de todos, de todos los que luchamos, de todos los que amamos la patria, de todos los torturados, de todos los perseguidos, de todos los comprometidos en esta América Latina. Por ustedes estamos aquí, de ustedes  sacamos  la energía para hacer  lo que hacemos. Quiero  saludar a  los dirigentes, a  los representantes de las distintas organizaciones sociales, a los embajadores presentes, congresistas, y en particular a mis compatriotas. Muy buenas noches queridos compatriotas.
Es  el  inicio  de  un  ciclo  de  conferencias  del  posgrado  de  la Universidad,  y  como  tal,  por respeto a la Universidad y a las personas que han sido tan amables de invitarme, voy a moverme parcialmente  en  un  lenguaje  académico, por respeto y en un esfuerzo  de  brindar  elementos académicos para nuestros profesores y estudiantes. Pero está claro que voy a hablar de  lo más profundo que tiene el ser humano, de sus compromisos, de sus convicciones, de sus amores y sus pasiones sociales. Voy a hablar de mi pueblo, de Bolivia y de su revolución, voy a hablar de Evo Morales, del movimiento indígena.     Voy  hablar de lo que hoy estamos haciendo en la patria para transformar las condiciones de opresión.
He elegido para esta conversación trabajar el concepto de Estado, en sus características y en sus definiciones. Luego voy a pasar a definir el concepto de Estado en momentos de transformación revolucionara.                                                                                               Y voy a rematar luego en el horizonte de las transformaciones sociales, en el Estado, por encima del Estado y por fuera del Estado.
En  la actualidad no cabe duda que en al ámbito de las ciencias sociales, en el ámbito del debate en los movimientos sociales, en las organizaciones sociales, en la juventud, en los barrios,en los sindicatos, en los gremios, en las comunidades hay un renovado interés por el debate por elestudio, por la discusión en torno al Estado, al poder.


Hay  por  lo  general  dos maneras  de  acercarse  al  debate  en  torno  al  Estado,  en  la sociedad contemporánea, latinoamericana y mundial: una lectura que propone que estaríamos asistiendo a los momentos casi de la extinción del Estado, casi a la irrelevancia del Estado. Se trata de una lectura no anarquista… lindo sería que fuera una realidad del cumplimiento del deseo anarquista de  la extinción del Estado. No, al contrario, es una  lectura conservadora que plantea que en la actualidad la globalización, esta interdependencia planetaria de la economía, la cultura,los flujos financieros, la justicia y la política estuvieran volviendo irrelevante el sistema de Estados contemporáneo.             Esta corriente interpretativa, académica y mediática habla de que la globalización significaría un proceso gradual de extinción de la soberanía estatal debido a que cada vez menos los Estados tienen influencia en la toma de decisiones de los acontecimientos que se dan en ámbito territorial, continental y planetario; y emergería otro sujeto de los cambios conservadores que serían los mercados con su capacidad de autorregulación.   Esta corriente también menciona de que a nivel planetario estaría surgiendo un gendarme internacional y una justicia planetaria que debilitaría el papel del monopolio de la coerción, del monopolio territorial del la justicia que poseían anteriormente los Estados.
Permítanme diferir de esa  lectura, porque si bien existe claramente un sistema superestatal de mercados financieros y un sistema  judicial  de derechos formales que trasciende las limitación territoriales del Estado, hoy en día lo fundamental que los procesos de privatización que ha vivido nuestro continente, nuestros países, y los procesos de transnacionalización de los recursos públicos, que es en el fondo lo que caracteriza al neoliberalismo contemporáneo, lo han hecho no seres celestiales, no lo han hecho fuerzas  transterritoriales, sino que quienes han llevado adelante estos procesos son precisamente  los propios Estados. Esta  lectura extincionista del Estado , digámoslo así, olvida que los flujos financieros que se mueven en el planeta, no se distribuyen por igual entre las regiones y entre los Estados, que los flujos financieros no por casualidad benefician a determinados Estados en  detrimento  de  otros Estados, benefician  a determinadas  regiones  en detrimento de otras regiones. Y que esta supuesta gendarmería planetaria encargada de poner orden y  justica en  todo el mundo, no es nada mas que el poder  imperial de un Estado que se atribuyen la  tutoría sobre el  resto de  los Estados y sobre  los pueblos del  resto de  los Estados. Esta  lectura extincionista  por  último  olvida,  como  lo  están mostrando  los  efectos  de  la  crisis  de  la  economía capitalista del año 2008 y 2009, que quien al final paga los platos rotos de la orgia neoliberal, de los flujos financieros y del descontrol de los mercados de valores, son los Estados y los recursos públicos de los Estados. En otras palabras, frente a esta utopía neoliberal de la extinción gradual del Estado, lo que van demostrando los hechos es que son los Estados los que al final se encargan de privatizar los recursos, de disciplinar la fuerza laboral al interior de cada Estado territorialmente constituido, de asumir con los recursos públicos del Estado los costos, los fracasos, o elenriquecimiento de unas pocas personas.
Frente a esta lectura falsa y equivocada de una globalización que llevaría a la extinción de los Estados, se le ha estado contraponiendo otra lectura que hablaría de una especie de petrificación también de los Estados, sería como su inverso opuesto. Esta otra lectura argumenta que  los  Estados  no  han  perdido  su  importancia  como  cohesionadores  territoriales.  La  discusión de  la  cultura, el  sistema educativo, el  régimen de  leyes, el  régimen de penalidades,  cotidianas  y fundamentales que arman el espíritu y el hábito cotidiano de las personas, siguen siendo las estructuras del Estado. A su favor también argumentan que el actual sistema mundo, en el fondo es un sistema interestatal, y que los sujetos del sistema mundo siguen siendo los propios Estados, pero ya en una dimensión  de  interdependencia  a nivel mundial. Sin  embargo  esta  visión,  digamos  así defensora de la vigencia del Estado como sujeto político territorial, olvida de que también ciertas decisiones y ciertas instituciones de carácter mundial por encima de los propios Estados: regímenes de derechos, ámbitos de decisión económica, y ámbitos de decisión militar. Incluso varios procesos de legitimación y construcción cultural, en otros países exceden a la propia dinámica de acción de los Estados.
Podemos ver entonces que ni es correcta la lectura extincionista de los Estados, ni es correcta la lectura petrificada de la vigencia de los Estados. Lo que está claro es que tenemos una dinámica, un movimiento y un proceso. La globalización significa evidentemente un proceso de mutación, no extinción de los procesos de soberanía política. No estamos asistiendo a una extinción de la soberanía, sino a una mutación del significado de la soberanía del Estado.
Igualmente, lo que estamos viendo en los últimos 30 años es una complejizacion  territorial de los mecanismos de cohesión social, y de legitimación social. Podemos hablar de una bidimensionalidad estatal y supra estatal de la regulación de la fuerza de trabajo, del control del excedente económico y del ejercicio de la legalidad. En otras palabras, hay y habrá Estado, con instituciones territoriales, pero  también  hay,  y  habrá  instituciones  de  carácter  supraterritorial  que  se  sobreponen  al Estado.                                            Esto es más visible si tomamos en cuenta la propuesta que hace el profesor Wallerstein de este periodo de transición, de fases, entre una hegemonía planetaria, hacia una nueva hegemonía planetaria.  En  América  Latina,  en  otros  países,  en  Argentina,  en  Bolivia,  esta  tensión  entre reconfiguración de la soberanía territorial del Estado y existencia y presencia de ámbitos de decisión supraestatales lo vemos a diario.
En  los últimos 5 a 10 años hemos asistido a un regreso, a una retoma digámoslo asi, de  la centralidad del Estado como actor político-economico. Luego voy a ver los componentes internos del Estado, pero en principio del Estado como sujetora.moc.allemal.www territorial en el contexto planetario. Pero a la vez, -América Latina esta viviendo dramáticamente eso- existen flujos económicos y políticos desterritorializados y globales, que definen muchas veces al margen de la propia soberanía del Estado, temas que tienen que ver con la gestión y la administración de los recursos del Estado.
Voy a dar un ejemplo para explicar esta complejidad de  retoma de un centralidad del Estado, pero ya no como en los años 40 o 50, sino en ámbito de construcción de otra serie serie de instituciones desterritorializadas. El presupuesto del Estado es un ejemplo. Por una parte los procesos contemporáneos en América  Latina de distribución de la riqueza, de potenciamiento de iniciativas de soberanía económica del país, de mejora del bienestar de las poblaciones, tiene que ver con un uso y disposición de recursos
económicos  que  tiene  el Estado,  y  esta  es  una  competencia  estrictamente  estatal,    territorialmente delimitada. Pero a la vez como las producciones de nuestros países cada vez están externalizándose, es decir, ampliándose mas alla del mercado interno y se estan dirigiéndo a mercados internacionales, los  ingresos  que  capta  el  Estado  via  impuestos,  via  ventas  propias;  cada  vez  depende menos  de decisiones del Estado, que de los circuitos económicos de comercialización de esos productos. De tal manera que si bien hoy los Estados están retomando en America Latina una mayor capacidad de definir políticas sociales, políticas de empleo, inversión en medios de comunicación, en medios de transporte, en infraestructura vial; a la vez está claro que esos recursos, la intensidad de esta distribución social, la intensidad de esta creación de infraestructura médica, educativa en favor de la población, depende mas de la fluctuaciones de los commodities como llaman los economistas, de las mercancías que vendemos.
Es distinto la soberanía de un Estado con el precio del petróleo a 185 dólares el barril, que a 60 o a 30 dólares el barril.
La  capacidad  de  disponer  el  excedente  económico  para  temas  sociales,  para  temas  de infraestructura,  para  inversión  productiva,  para  educación,  varía  en  función  de  esa  variación  de  los precios, no solamente del petróleo; del gas, de los minerales, de los alimentos, de los productos que las  sociedades  producen  contemporáneamente.  En  este  ejemplo  entonces  en  el  presupuesto  está
esta  bidimensionalidad:  por  una  parte  hay  soberanía  y  hay  una  retoma  de  la  soberanía  del Estado sobre estos recursos y sobre el uso del excedente económico, pero a la vez hay una dependencia de definiciones al margen del Estado, en cuanto a los volúmenes de esos excedentes a ser utilizados en beneficio de la población, porque estos dependen cada vez mas de cómo se constituyen los precios a nivel internacional,  a nivel internacional de esas mercancías.
Quiero entonces retomar el concepto de Estado. No porque en el Estado se concentra la política.
Esta  claro  que  las  experiencias  sociales  del  continente,  de Bolivia,  de Argentina,  del Ecuador,  son experiencias que hablan de que  la política excede al Estado, va mas allá del Estado. Pero a  la vez está claro que un nudo de condensación del flujo político de la sociedad pasa en el Estado, y que uno no puede dejar de  lado al momento de materializar y objetivar una correlación de  fuerzas sociales y políticas en torno al Estado.
¿Qué fue entonces de este sujeto que llamamos Estado? ¿A qué llamamos Estado? Es evidente que una parte del Estado es un gobierno, aunque no lo es todo. Parte del Estado es también el parlamento, el régimen legislativo cada vez mas devaluado en nuestra sociedad. Son también las Fuerzas Armadas, son  los  tribunales,  las  cárceles,  es  el  sistema  de  enseñanza  y  la  formación  cultural  oficial;  son  los presupuestos  del Estado,  es  la  gestión  y  uso  de  los  recursos  públicos. Estado  es  también  no  solo
legislación sino  también acatamiento de  la  legislación. Estado es narrativa de  la historia, silencios y olvidos, símbolos, disciplinas, sentidos de pertenecía, sentidos de adhesión. Estado es también acciones de obediencia cotidiana, sanciones, disciplinas y expectativas.
Cuando definimos al Estado, estamos hablando de una serie de elementos diversos, tan objetivos y materiales  como  las  FF.AA,  como  el  sistema  educativo;  y  tan  etéreos  pero  de  efecto  igualmente material  como  las  creencias,  las  obediencias,  las  sumisiones  y  los  símbolos. El Estado  en  sentido estricto son pues entonces  instituciones. No hay Estado sin  instituciones. Lo que Lenin denominaba “la máquina del Estado”. Es la dimensión material del Estado, el régimen y el sistema de instituciones: gobierno, parlamento, justicia, cultura, educación, comunicación; en su dimensión deinstituciones, de normas, procedimientos y materialidad administrativa que  le da vida a esa  función gubernativa. Pero también entonces de ese conglomerado, de ese listado que hemos dicho que es el Estado, el Estado no es solamente institución, dimensión material del Estado, sino también son concepciones, enseñanzas saberes, expectativas, conocimientos. Es decir, estara.moc.allemal.www sería la dimensión ideal del Estado.
El Estado  tiene  una  dimensión material,  que  describió muy  bien  Lenin,  como  el  régimen  de instituciones. Pero también el Estado es un régimen de creencias, es un régimen de percepciones, es decir, es la parte ideal de la materialidad del Estado; el Estado es también idealidad, idea, percepción, criterio, sentido común. Pero detrás de esa materialidad y detrás de esa idealidad del Estado, el Estado es también relaciones y jerarquías entre personas sobre el uso, función y disposición de esos bienes; jerarquías en el uso, mando, conducción y usufructo de esas creencias. Las creencias no surgen de
la  nada,  son  fruto  de  correlaciones  de  fuerza,  de  luchas,  de  enfrentamientos.  Las  instituciones  no surgen de la nada, son frutos de luchas, muchas veces de guerras, de sublevaciones, revoluciones, de movimientos, de exigencias y peticiones.
Tenemos entonces los tres componentes de todo Estado: todo Estado es una estructura material, institucional;  todo Estado es una estructura  ideal, de  concepciones  y percepciones;  todo Estado es una correlación de  fuerzas. Pero  también un Estado es un monopolio. Voy a retomar este debate de monopolio y de democracia para estudiar Bolivia como gobierno de movimientos sociales. Un Estado es monopolio, monopolio de la fuerza, de la legislación, de la tributación, del uso de recursos públicos.
Podemos entonces cerrar esta definición del Estado en las cuatro dimensiones: todo Estado
es institución, parte material del Estado; todo Estado es creencia, parte ideal del Estado; todo Estado  es  correlación de  fuerzas,  jerarquías  en  la  conducción  y  control de  las decisiones;  y todo Estado es monopolio. El Estado como monopolio, como correlación de fuerzas, como idealidad, como materialidad, constituyen  las cuatro dimensiones que caracterizan cualquier Estado en  la edad contemporánea.
En términos sintéticos podemos decir entonces que un Estado es un aparato social, territorial, de producción efectiva de tres monopolios: recursos, cohesión y legitimidad. Y en el que cada monopolio, de los réecursos, de la coerción y de la legitimidad, es un resultado de tres relaciones sociales. Tenemos entonces, utilizando brevemente a los físicos, que el Estado es como una molecula, con tres átomos y dentro de cada átomo tres ladrillos que conforman el átomo. similar. Un Estado es un monopolio exitoso
de la coerción, lo estudio Marx, lo estudio Weber; un Estado es un monopolio exitoso de la legitimidad, de las ideas fuerzas que regulan la cohesión entre gobernantes y gobernados, lo estudio Bourdieu; y un Estado es un monopolio de la tributación y de los recurso públicos, lo estudio Norberto Elías y  lo estudió Lenin.
Pero cada uno de estos monopolios exitosos y territorialmente asentados, está a la vez compuesto de tres componentes: una correlación de fuerzas entre dos bloques con capacidad de definir y controlar, una institucionalidad, y unas ideas fuerzas que cohesionan.
Uno  puede  jugar  teóricamente  la  combinación  de  tres monopolios,  con  tres  componentes  al interior de cada monopolio. El monopolio de la coerción tiene una dimensión material: fuerzas armadas, policía, cárceles, tribunales. Tiene una dimensión ideal: el acatamiento, la obediencia, y el cumplimiento de esos monopolios, que cotidianamente lo ejecutamos los ciudadanos y necesidad de reflexionarlos,
dimensión ideal del monopolio. Pero a la vez este monopolio y su conducción, es fruto de la correlación de  fuerzas,  de  luchas,  de  guerras  pasadas,  sublevaciones,  levantamientos  y  golpes,  que  han  dado lugar a la característica de este monopolio. Igualmente con la legitimidad, el monopolio de la legitimidad territorial,  tiene una dimensión  institucional, una dimensión  ideal  y una dimensión de  correlacion de
fuerzas. Igual el monopolio de los tributos  y de los recursos públicos.
Tenemos  entonces  un  acercamiento  mas  completo  al  Estado  como  relación  social,  como correlacion de fuerzas y como relación de dominación. El concepto que nos daba Marx del Estado como una máquina de dominación entonces tiene sus tres componentes complejos: es materia, pero también es idea, es símbolo, es percepción, y es también lucha, lucha interna, correlación de fuerzas internas fluctuantes.                                    Entre los marxistas, kataristas, e indianistas, es muy importante este concepto que no es solamente teoría, porque permite ver como asumimos la relación frente al Estado.            Si el Estado es solo máquina, entonces hay que  tumbar  la máquina, pero no basta  tumbar  la máquina del Estado para cambiar al Estado.                                                 Porque muchas veces el Estado es uno mismo, son las ideas, los prejuicios, las percepciones, las ilusiones, las sumisiones que uno lleva interiorizadas, que reproducen continuamente la relación del Estado en nuestras personas.                                                  E igualmente, esa maquinalidad y esa idealidad presente en nosotros, no es algo externo a la lucha, son frutos de lucha. Cada pueblo es la memoria sedimentada de luchas del Estado, en el Estado y para el Estado.ra.moc.al
Y  entonces  la  relación  frente  al  Estado  pasa  evidentemente  desde  una  perspectiva
revolucionaria por su transformación y superación. Pero no simplemente como transformación y superación de algo externo a nosotros, de una maquinalidad externa a nosotros, sino de una maquinalidad relacional y de una idealidad relacional que está en nosotros y por fuera de nosotros.
Por  eso  los  clásicos  cuando  hablaban  de  la  superación  del Estado  en  un  horizonte  post-capitalista, no  lo ubicaban como meramente un hecho de voluntad o de decreto, sino como un  largo proceso de deconstrucción de la estatalidad en su dimensión ideal, material e institucional en la propia sociedad.
Con este concepto de Estado, en lo genérico, que articula distintas dimensiones, quiero entrar a los momentos de transición de un tipo de Estado a otro tipo de Estado. Por lo general los teóricos han trabajado, en Sociología, en Ciencias Políticas… trabajan al Estado en su dimensión de estabilidad, pero poco se han referido al Estado en su momento de transición. Cuando se pasa de una forma estatal, a otra forma estatal.         Y yo quiero referirme a ello, porque es justamente lo que hemos vivido, lo que puede ayudar a entender en términos de la Sociología y de la Ciencia Politica el proceso boliviano contemporáneo.
Un Estado – este régimen de creencias de instituciones y dominación-, funciona con estabilidad cuando  cada  uno  de  esos  componentes,  de  esos  ladrillos  que  hemos  mencionado,  mantiene  su regularidad y continuidad. Hablamos del Estado en tiempos normales. Pero vamos a usar el concepto de “crisis estatal general” de Lenin, para estudiar cuando esos componentes de Estado no funcionan normalmente, cuando su regularidad se interrumpe, cuando algo falla, cuando algo en la institucionalidad, en la idealidad, en la correlación de fuerzas que da lugar al Estado, se quiebra, no funciona, se tranca. En esos momentos hablamos de una crisis de Estado. Y cuando esa crisis de Estado atraviesa la totalidad de  esos  nueve  componentes  que  hemos mencionado  anteriormente  hablamos  de  una  crisis  estatal general.
¿Cuáles  son  los  componentes  de  una  crisis  estatal  general?  ¿Cuando  vamos  a  hablar  que estamos pasando, no meramente de un cambio de gobierno, de un cambio de administración de la maquinaria del Estado, si no de un cambio de las estructuras de poder y de dominación a otras estructuras de poder y dominación? Cuando hay una crisis estatal general. ¿Y como identificamos una  crisis  estatal  general? A  partir  de  5  elementos.  El  primero:  el momento  de  la  develación de  la crisis.                        La  transición de un Estado a otro Estado  tiene varias etapas, digámoslo así.                La primera etapa es cuando se devela la crisis de Estado, cuando se manifiesta y se expresa la crisis de Estado.
¿Qué significa que se exprese una crisis de Estado? En primer lugar, que la pasividad, la tolerancia del gobernado hacia el gobernante comienza a diluirse.                                 En segundo lugar, que surge inicialmente de manera igual, puntual, pero con tendencia a crecer, a irradiarse, a encontrar otros escenarios de aceptación, un bloque social disidente, con capacidad de movilizarse socialmente y de expandirse  territorialmente en
su protesta.                                                                                                                        En tercer lugar, una crisis estructural del Estado en su primera fase de develamiento surge cuando la protesta, el rechazo y el malestar, comienza a adquirir ámbitos de legitimidad social. Cuando una marcha, una movilización, una demanda y un reclamo sale del aislamiento y de la apatía del resto de  la población y comienza a captar  la sintonía, el apoyo,  la complacencia de cada vez sectores más amplios de  la sociedad. Por último,  la crisis se devela en su primera  fase cuando surge un proyecto
político no coptable por el poder, no coptable por los gobernantes, con capacidad de articulación política y de generar expectativas colectivas.
Esto es lo que sucedió en Bolivia desde el año 2000 hasta el año 2003. Como ustedes saben, en Bolivia en el año 1985 hubo una retoma del gobierno y luego del Estado, del poder, por parte de las fuerzas conservadoras.                                                                   En el año 1982, se habían retirado los militares del gobierno, había surgido un gobierno
democrático de izquierda que había fracasado en su capacidad de administrar y de articular un bloque sólido de poder. Surge una propuesta conservadora, entre el MNR, con una política de liberalización del mercado, privatización de empresas publicas, desregulación de la fuerza laboral, despido de trabajadores, cierre de empresas publicas, dando lugar a 20 años de régimen neoliberal.                                                       Presidentes como Víctor Paz Estenssoro, Jaime Paz Zamora, Sánchez de Losada, Banzer, Quiroga,  representaron  todo este  largo periodo oscuro de neoliberalismo en nuestro país. Y la propuesta de ellos no solamente eran 20 años, eran 40, 50, 60 años de estabilidad política neoliberal.
Pero algo sucedió en Bolivia en el año 2000. A partir del año 2000, protestas locales, los productores de hoja de coca, protestas locales, la confederación de campesinos de las tierras altas, básicamente en el mundo indígena aymara. Protestas barriales en las ciudades mas pobres que habían estado existiendo de manera dispersa, sin repercusión y sin irradiación,ra.moc.allemal.www a partir del año 2000 comienzan a irradiarse.                                                                                                                          No podía preguntarse por qué paso ello, por qué protestas puntuales casi irrelevantes frente a un sistema político neoliberal, estable, sólido, comenzaron a adquirir mayor eficacia.                                                                                                                              Porque el régimen neoliberal de  Bolivia,  después  de  privatizar  los  recursos  públicos  estatales,  empresas  de mineras,  empresas petroleras, de telecomunicaciones, empresas públicas, en las regiones, el año 2000 comenzó a afectar los recursos públicos no estatales.                                                                                                                       20 años privatizaron recursos públicos estatales, y a partir del año 2000 intentaron comenzar a privatizar recursos públicos no estatales. ¿Cuáles son los recursos públicos
no estatales? El sistema de agua. El sistema de agua, en el mundo campesino indígena boliviano es un sistema muy complejo de gestión y administración colectiva y comunitaria de esos recursos escasos. De regulación, administración. Fue en ese paso cuando el neoliberalismo pasa de la privatización de lo público estatal a lo público comunitario, a lo público no estatal, en que se va a producir este quiebre.
En una semana más el presidente Evo va a estar en Cochabamba, este sábado 10 de abril.
Vamos a conmemorar 10 años de la guerra del agua, 10 años en que el pueblo cochabambino, en una articulación de productores de hoja de coca, de campesinos regantes que administran el uso del agua comunitaria, y jóvenes de barrios y de universidades, van a formar localmente un frente de movilización social que va a derogar una  ley que va a expulsar una empresa extranjera, y que va a  recuperar al
dominio publico estatal, esa porción del agua. (aplausos)
Esta experiencia de hace 10 años, del 10 de abril del año 2000 no va a ser solamente paradigmática por su efecto, hacer retroceder una ley dictada, promulgada por Banzer Suárez si no que también va a lograr algo que no habían podido  lograr anteriormente otros sectores sociales en su protesta aislada: articular, ensamblar, campo y ciudad. Jóvenes asalariados con jóvenes campesinos, profesionales con obreros.                      Va a ser una experiencia, una especie de  laboratorio de un bloque nacional popular con  la capacidad de irradiar esa experiencia al resto de los países.
A la guerra del agua de abril del año 2000 le vendrá el bloqueo mas largo en Bolivia, un mes de bloqueo de las carreteras. Aquí le llaman piquetes, ¿no? (aplausos) Durante un mes entero trabajadores del campo, inicialmente en las zonas altas del altiplano aymara, La Paz-Oruro, luego de las zonas de los valles quechuas; Chuquisaca-Cochabamba, y luego las zonas bajas van a paralizar, van a bloquear las principales carreteras de nuestro país en rechazo a una ley que buscaba privatizar nuevamente el recurso hídrico, el agua. Y el éxito de esta movilización va a ser tal que va a dar lugar a una emergencia
de liderazgos campesinos indígenas. Van a ser tiempos en que el gabinete entero va a tener que ir a negociar con el presidente, con el dirigente que en ese momento era Evo Morales del Chapare, para acordar el rechazo a la ley. (aplausos)
Va a ser momento en que otro dirigente indígena, aymara, le va a decir al presidente de entonces, que él como indígena no lo reconoce como presidente, y que va a hablar de presidente indígena a presidente mestizo.                                                                     Este va a ser Felipe Quispe, que va a volcar el orden simbólico de una sociedad  rascista y colonial como la boliviana. Desde ese momento el orden simbólico, la capacidad de articulación de bloques sociales, y la legitimidad de la movilización van a comenzar a expandirse.
Bloqueo  del  año  2000. Al  año  siguiente,  2001,  otra movilización.  Formación  de  los  cuarteles indígenas de Calachaca, donde por turnos comunidades y comunidades vendrán con viejos fusiles de la guerra del chaco de hace 60 años a hacer guardia para impedir de que las FF.AA entren a un territorio que lo consideran ellos como liberado del control del Estado.
Dos  años  después,  2003,  hubo  otro  levantamiento  de  pobladores  de  la  ciudad  de El Alto.                                                                                                                              El Alto queda en el altiplano boliviano a 3900m,  la ciudad de La Paz a 3600m; son ciudades contiguas, que  las separa simplemente que una esta en un hueco y  la otra en  la planicie. Los de arriba son en verdad socialmente  los de abajo. Pero  les  tocará a ellos sublevarse otra vez por el  tema del agua y del gas, en rechazo a  la venta de gas a EEUU a  través de una empresa a  instalarse en el puerto de Chile.                              Los alteños se sublevarán, inmediatamente esta sublevación contara con el apoyo del movimiento campesino indígena de tierras altas, de tierras bajas.                          Sánchez de Losada buscará retomar la presencia y el monopolio territorial, que producirá asesinatos, mas de 67 muertos, hombres mujeres y niños, en dos días, marcaran el inicio del fin de Sánchez de Losada, porque ante semejante barbarie, el resto de la población no campesina, no  indígena, mestiza, urbana, profesional, de clase media,  igualmente se sublevará, y esto llevará a la huida de Sánchez de Losada en el año 2003. (aplausos)
Si  ustedes  ven,  durante  casi  veinte  años  había  protestas,  siempre  hay  protesta,  pero  eran protestas aisladas, puntuales, focalizadas, yra.moc.allemal.www deslegitimadas más allá del lugar de la movilización.                                                    Hay un corte en el año 2000. Lo local se articula en torno a una demanda general movilizadora: la defensa de los recursos públicos, de los recursos comunes, del sistema de necesidades vitales como el agua.                                                                                      En torno a esa demanda los liderazgos -ya no de clase media, ya no intelectuales ni académicos como venia sucediendo antes, ni siquiera obreros-, si no  los  liderazgos  indígenas campesinos  lograran articular a indígenas, a  trabajadores campesinos, a  jóvenes estudiantes, a pobladores migrantes urbanos,  luego a profesionales,  luego a clase media. Lo harán  inicialmente a nivel  local, Cochamabmba. Seis meses
después, en dos o tres localidades. Dos años después, en varios departamentos. A este proceso de creciente surgimiento de un bloque popular con capacidad de irradiar la suma de demandas, de articular otros sectores, de encontrar  legitimidad en  la movilización, es  lo que denominamos, teóricamente hablando, el momento del develamiento de la crisis de Estado.
2000, 2003. Luego vendrá un segundo momento de  la crisis de Estado que, siguiendo a
Gramsci, hemos denominado el “empate catastrófico”. El empate catastrófico es cuando estas movilizaciones que pasan de lo local a lo regional, que logran expandirse a otras regiones, que tienen  capacidad  de  irradiación  y  de  articular  distintas  fuerzas  sociales,  se  expanden  a  nivel nacional.                                                                     Pero no solamente que se expanden a nivel nacional, si no que  logran presencia y disputa territorial de la autoridad política en determinados territorios.                    Cuando de la demanda local, reivindicativa, que cohesiona a un bloque popular, comienza a disputar la autoridad política en la región, la autoridad política en la zona, la autoridad política en el departamento. Cuando comienza a suceder eso, estamos en el momento del empate catastrófico. Simultáneamente hay empate catastrófico cuando la fuerza de  dominación  del  gobierno  y  del  Estado  inicia  un  repliegue  fragmentado  de  su  autoridad  y del gobierno, y  frente a eso hay empate catastrófico cuando  la sociedad comienza a construir mecanismos alternativos de  legitimidad, de deliberación, y de  toma de decisiones.                                                                                                 Un empate catastrófico es en parte lo que Lenin y Trotsky llamaban la “dualidad de poder “, pero es mas que eso.
Un empate catastrófico es cuando esa disputa de dos proyectos de poder, el dominante y el emergente, con  fuerza de movilización, con expansión  territorial, disputan  territorialmente  la dirección política de la sociedad por mucho tiempo, no solamente una semana, no solamente 15 días, no solamente dos meses, no solamente  tres meses. Dualidad de poderes. Sino 1 año, 1 año y medio, 2 años, 2 años y medio.                         En ese momento, de una irresolución de la dualidad de poderes de una sociedad, es el empate catastrófico.
Es lo que pasó en Bolivia entre el año 2003 y 2005: por una parte había el parlamento electo por los ciudadanos años atrás, pero por otra parte había el régimen de asambleas barriales, el régimen de asambleas agrarias y comunitarias, donde se tomaban decisiones con un efecto político incluso por encima de la decisión del parlamento. Es un momento en que el monopolio de la coerción no puede ejercerse en la totalidad del territorio, porque hay zonas donde las fuerzas sociales comienzan a implementar un
monopolio social de los procesos de coerción.                                                                   Eso es lo que paso en Bolivia entre el año 2003 hasta el 2005.
Un  tercer momento  de  la  crisis  de  Estado  es  lo  que  denominamos  el momento  de  la sustitución de  las élites.                                                                                      Estabilidad política quebrada por  focos que se  irradian, que se expanden, de  protesta,  movilización,  articulación  social  y  autoridad.  Empate  catastrófico  cuando  esos  focos regionalizados y expansivos logran presencia de control territorial con capacidad de deliberar y de tomar decisiones en paralelo a las decisiones gubernativas. Sustitución de elites es cuando el bloque dirigencial de estos sectores sociales articulados acceden al gobierno. Es lo que paso en el año 2006 cuando el presidente Evo, en un bloque que unificó a los movimientos sociales, que preseleccionó comunitaria y asambleísticamente a  los  representantes para  ir al congreso,  logra  la extraordinaria victoria del 54%.
Extraordinaria no solamente porque no haya habido una victoria electoral de este estilo desde hace 50 años.                                                                                                       Todos  los gobiernos en Bolivia eran elegidos por el 23, 28% del electorado.                    El presidente Evo logrará el 54%. Pero no solamente por eso, si no porque… (aplausos)  Si no además, -y esto es quizás el acto mas decisivo en la historia política de nuestro país-, porque un indígena para quien la vida colectiva, la vida política y  la vida económica de  la sociedad había definido, pese a que son  la mayoría, había definido que  solamente podían  ser  campesinos, obreros,  comerciantes  y  transportistas.                                                 Por decisión propia se volvían en gobernantes, en  legisladores   y en mandantes de un país.  (aplausos) No había pasado esto desde  los  tiempos de Manco  Inca, allára.moc.allemal.www en 1540, cuando se  repliega a Vilcabamba,
zonas interandinas entre Bolivia y Perú, no había pasado algo así.
Sobre  el  sedimento  de  500  años  de  que  los  indios  son  gobernados  y  nunca  pueden  ser gobernantes, de que los indios tienen que ser mandados y nunca pueden mandar; sobre esta loza colonial que había horadado espíritus, hábitos, procedimientos, leyes y comportamientos sociales, Bolivia, que siempre había sido un país de mayoría indígena, por primera vez después de Manco Inca, después de 450 años, tenia un líder,una autoridad indígena, como siempre debía haber sido (aplausos).
Lo que vemos entonces, en términos de la sociología política, es un proceso de descolonización del Estado, que se habían ido construyendo, de la sociedad, desde los ámbitos comunitarios, sindicales y barriales, logran perforar, logran penetrar el armazón del Estado. Presidente indígena, senadores indígenas,  diputados  indígenas,  canciller  indígena,    presidenta  de  la  asamblea  constituyente indígena.                                         Las polleras,  los  luchos,  la whipala, que había estado marginada, escondida, muchas
veces sancionada, perseguida, castigada durante décadas y siglos, asumía y llegaba donde debiera haber estado siempre: el Palacio de Gobierno (aplausos)
Tenemos  entonces  un  primer  momento  de  conversión  de  la  fuerza  de  movilización  en transformación en el ámbito de la administración del Estado. ¿Cómo pasar de la administración del Estado a  la  transformación estructural del Estado? ¿Cómo convertir  la  fuerza de movilización en institución, norma, procedimiento, gestión de  recursos, propiedad de  recursos?                                                                                                 Porque eso es el Estado, El Estado es la materialización de una correlación de fuerzas. Ese fue el debate que tuvimos anteriormente con el profesor Toni Negri en el año 2008, sobre este tema precisamente.                                                                                                         El Estado no es la sociedad política, el Estado no es la realización de la movilización política de la sociedad, pero es una herramienta, o puede  llegar a ser una herramienta que contenga esa movilización o que ayude a consolidar los logros hasta aquí alcanzados. ¿Cómo no valorar algo que ya ahora es irrevisable, y que no tiene marcha atrás? Los derechos de los pueblos indígenas en la Constitución… (aplausos).                      Solamente quien no ha vivido la discriminación, el que se lo escupa por tener piel mas
oscura, el que se lo margine por tener un apellido indígena, el que se le haga una burla por que no pronuncie bien el castellano… Solamente alguien que no ha vivido eso puede despreciar que se institucionalicen derechos, de que a partir de ahora vale tantoun apellido indígena como un mestizo, un color más oscuro o el color blanco (aplausos), un idioma indígena o el castellano.
Eso  fue  lo  que  pasó. Y  esta  tercera  etapa  de  la  crisis  de  Estado,  de  la  visibilización  de la crisis, empate catrastrófico, conquista de gobierno, que no es el Estado. Y es a partir de ese momento, en este proceso de sustitución de élites políticas, que el Estado comienza a convertirse en una herramienta donde comienza a atravaserse una nueva correlación de fuerzas. Los procesos de nacionalización de los hidrocarburos,  los procesos de  la nueva Constitución y de  la asamblea constituyente, de  la nacionalización de  las empresas de  telecomunicación, de  la nacionalización de  otras  empresas públicas,  van  a  comenzar  a  darle  una  base material  duradera  a  lo  que inicialmente había sido un proceso de insurgencia y de movilización social.
Pero  esta  claro  que  esto  tiene  un  límite.  O  mejor,  tiene  que  rebasar  un  límite.      Si  esta transformación del Estado como correlación de  fuerzas, donde ahora son otros  los que deciden, otras clases sociales  las que  toman  las decisiones, otros hábitos,  las percepciones de  lo que es necesario,  requerible,  exigible,  son  las  que  comienzan  a  apoderarse  de  la  estructura  del  poder gubernamental, y dado que el Estado comienza a administrar crecientes  recursos públicos,  fruto de la recuperación de la nacionalización del gas, del petróleo, y de las telecomunicaciones, estaba claro de que eso  iba a ser  rápidamente  impugnable, observable, disputable y bloqueado.                                               Claro, ninguna clase dominante abandona voluntariamente el poder, a pesar de que uno se esfuerza para que  lo hagan.                                                                                           Ninguna clase dominante ni ningún bloque de poder puede aceptar de que  la noche a  la mañana quien era su sirviente o empleada ahora sea su  legislador o su ministro (aplausos). Ninguna clase dominante puede aceptar que los recursos, pacíficamente, que los recursos que anteriormente servían para viajar a Miami, comprarse su Hammer para él, para la esposa, para la amante, para la hija, para la nieta, desaparecen de la noche a la mañana (aplausos), y que esos recursos en vez de dilapidarse en un viaje a París o a Miami, en la compra de una tienda o de un collar de perlas, sean utilizado para crear ra.moc.allemal.www mas escuelas, para crear mas hospitales, para mejorar los salarios (aplausos).
Y esta claro que en todo proceso revolucionario tiene que haber un momento de tensionamiento de  fuerzas.                                                                                                   Y permítanme aquí comparar, con el debido  respeto, el proceso de descolonización en
Bolivia, con el proceso de descolonización en Sudáfrica.                                                   En ambos la mayoría indígena y la mayoría de color negra, para darle un nombre, que eran mayoría y que han sido excluidas del poder, acceden al  gobierno;  son  procesos  de  amplia  democratización  y  de  amplia  descolonización.                                                                                                     Pero  hay  una diferencia. En el caso de Sudáfrica, que  fue un gigantesco hecho histórico de descolonización, que fue  aplaudido  por  el mundo,  por  nosotros,  dejo  intacta  la base material  del  poder  económico,  la propiedad de  los  recursos y de  las empresas. En el caso de Bolivia no  (aplausos).                                                                                   En el caso de Bolivia avanzamos de un proceso de descolonización política;  indígenas en puestos de mando, de descolonización cultural; hablar aymara, el quechua, el guarani, tiene el mismo reconocimiento oficial que hablar castellano, en palacio, en vicepresidencia, en parlamento, en la universidad, en la policía, en  las  fuerzas armadas. Descolonización política y cultural. Pero no nos detuvimos ahí, si no que pasamos y dimos el salto a un proceso de de descolonización económica y material de la sociedad al depositar…  (aplausos) al depositar  la propiedad de  los recursos económicos, los recursos públicos, a potenciar por encima de la empresa privada extranjera, al Estado, por encima de la gran propiedad terrateniente, a la comunidad campesina y al pequeño propietario.
Tierra, recursos naturales, hoy son de propiedad del Estado, de los movimientos, de los campesinos y de los indígenas, en una proporción mayoritaria de lo que era hace tres, cuatro o cinco años atrás.
Y  está  claro  entonces  que  ésto  no  iba  a  ser  aceptado  fácilmente,  no  iba  a  ser  tolerado,  y como lo preveyo inicialmente Robespierre, luego Lenin, Katari, iba a tener que darse un momento de definición de  la estructura de poder.                                           A ese momento de definición, o se reconstituye el viejo bloque de poder conservador, o bien se acaba el empate catastrófico y se consolida un nuevo bloque de poder, que es  lo que hemos denominado un punto de bifurcación.                                                                Y  todo proceso revolucionario  pareciera  atravesar  eso.  Y  es  un  momento  de  fuerza,  es  un  momento  en  el  que Rousseau calla y quien  asume el mando es un sub.              En el que Habermas no tiene mucho que decir y quien si tiene que decir es Foucault.       Es decir, es el momento de la confrontación desnuda o de la medición de fuerzas desnuda de la sociedad, donde calla los procesos de construcción de legitimidad, de consenso, y donde la política se define como un hecho de fuerza.                                                           No es que la política sea un hecho de fuerza, de hecho, fundamentalmente, la política son procesos de articulación, de legitimación.                                                                              Pero hay un momento de la política en que eso calla, en que la construcción de acuerdos, los enjambres, las  legitimaciones, se detienen y  la política se define como un hecho de guerra, como un hecho de medición de fuerzas (aplausos).
Eso es lo que sucedió en Bolivia en el año 2008, hace dos años atrás, entre agosto y octubre del 2008. Fue un  tiempo muy complicado para nosotros.                                               Fue un  tiempo en que algunos ministros renunciaron internamente, fue un tiempo en que las secretarias y secretarios de palacio se ponían a llorar en un rincón porque decían “que iba a ser de nosotros, cuando nos vengan a sacar”, pero fue un  tiempo en que el presidente Evo mostró su capacidad de estadista, de  líder y de conductor de un proceso  revolucionario  (aplausos).                                                                                                 Fueron  tiempos duros porque a este gobierno del presidente Evo, del vicepresidente, de  los sectores sociales, que habíamos ganado con el 54% del electorado en Bolivia, se nos planteo un revocatorio. Hubo una votación revocatoria de mandato.                                  Nunca antes se les había ocurrido a la derecha plantear lo mismo a los gobiernos que tenían el 22% o el 23% o el 27%.                                                                                          Y se les ocurrió al que tenia el 54%, un indio, evidentemente, plantearle el revocatorio.    Y así fue.
Los sectores conservadores que se habían atrincherado en las regiones, en las gobernaciones de las regiones, plantearon al congreso un revocatorio.                      Hicieron aprobar en el Senado donde tenían mayoría, la derecha  tenia mayoría en el senado. Yo me acuerdo que estaba en palacio, el presidente había viajado a Santa Cruz y hablamos por  teléfono.  “Presidente Evo”  le digo,  “acaban de aprobar ahora en el senado”. Se queda callado el presidente unos cinco segundos, me dice,”no importa, vamos al revocatorio, vamos a ganar” me dice el presidente Evo. (aplausos).
Me acuerdo que dice el presidente Evo, luego aterriza en La Paz, nos reunimos de emergencia el gabinete político, y el presidente Evo dice “no hay que tenerle miedo, el pueblo nos ha llevado con su voto al gobierno, y si el pueblo quiere que continuemos nos va a dar su voto, y si no quiere que continuemos nos quitara su voto.                            Hemos sido fruto de las organizaciones sociales, de este ascenso democrático de la revolución y enfrentemos pues esasra.moc.allemal.www mismas armas”.  Y así fuimos al revocatorio.                                                                                                              Lo que fue un intento para derrocar al presidente Evo electoralmente se convirtió en una gran victoria del 67% de la participación (aplausos).
Agosto del 2008. Intento de derrocamiento democrático electoral.                          Superamos esa primera barrera.
Derrotado en el ámbito electoral los sectores conservadores inmediatamente van a apostar por el golpe de Estado.                                                                                                         En septiembre del año 2008, en verdad desde el 29, 28 de agosto, hasta el 12 de septiembre, se va a dar una escalada golpista en Bolivia. Va a comenzar  inicialmente bloqueando el acceso a  los aeropuertos.                                                                             El  presidente Evo,  el  vicepresidente,  no  van  a  poder  aterrizar  en  los  aeropuertos  de  5 departamentos  de  los  9  que  hay  en  Bolivia. Días  después  a  estos  bloqueos  de  los  aeropuertos,  la toma  física de  los aeropuertos, sectores conservadores van a atacar a  la policía, a su comandancia, para obligarlas a subordinarse regionalmente al mandato de los sectores conservadores.                                                                                                Logrado esto parcialmente en los siguientes días van a disponer un ataque a las instituciones del Estado. Durante el día 9 y 10 de septiembre, 87  instituciones del Estado:  telecomunicaciones,  televisión,  representantes del ministerio en el ámbito de la administración de las tierras, impuestos internos, 87 en total van a ser tomadas, quemadas y saqueadas por las fuerzas mercenarias de la derecha.                                                       Al día siguiente tropas del ejercito boliviano, soldados del ejercito boliviano van a ser desarmados por grupos especiales creados por esta gente, y al mismo momento pequeñas células de activistas de derecha fascistas van a dirigirse a cerrar  los ductos de  la venta del gas a Brasil, de  la venta del gas a Argentina, y del abastecimiento de petróleo y de gasolina al resto de Bolivia. Era un golpe de Estado en toda la línea.                                  Los que hemos conocido golpes de Estado sabemos que un golpe de Estado comienza con el control de los medios de comunicación, de los aeropuertos, de los sistemas de abastecimiento, y luego es la toma de los centros de definición política: palacio, parlamento.
Comenzaron con eso, y ahí el gobierno actuó con mucha cautela. Ya habíamos previsto que algo así  iba a suceder,  la sociología sirve para eso (aplausos). Y  tal  lectura del punto de bifurcación, como otros conceptos, lo habíamos dialogado con el presidente.                Me acuerdo que el presidente Evo el año 2008 inició el gabinete, creo que el 2 o 3 de enero a las 5 de la mañana como nos convoca su gabinete, y nos dijo a todos: “este año es el momento de la definición. O nos quedamos o nos vamos, prepárense”. La sociología dice eso, el punto de bifurcación.                                                                                         Es decir, o las fuerzas conservadoras retoman el control del Estado o las fuerzas revolucionarias se consolidan. El presidente lo dijo de una manera, la sociología lo
dice de otra manera, pero es la misma cosa (aplausos). Nos habíamos preparado para ello. Algún otro rato, ahora todavía es muy pronto para comentar en detalle, para descibir en detalle estos acontecimientos.
Pero el Estado, el gobierno se preparó.
Sabíamos que se venia un momento complicado, que iba a dirimirse un momento de fuerza, la estabilidad o el retroceso, y nos preparamos. A través de dos tipos de acciones envolventes.                                                                                                                          La primera fue un proceso de movilización social general, de todas las fuerzas, que tenia el Partido, el campesino, el movimiento indígena, el movimiento cooperativista, barrios, ponchos rojos, ponchos verdes, productores de hoja de coca, del Chapare, de los yungas. Tres meses antes de este acontecimiento se había definido un plan de protección de la democracia en Bolivia. Y entonces cuando comenzaron a darse estos sucesos estas estructuras de movilización comenzaron a desplazarse territorialmente para defender al gobierno y para acabar con la derecha golpista.                                                             Paralelamente hubo una articulación institucional cultivada por el presidente Evo en la redefinición de una nueva función de las FF.AA en democracia, hubo también un
desplazamiento militar acompañado y en coordinación con  los movimientos sociales. Una experiencia extraordinaria, no muy común entre FF.AA y movimientos sociales en una acción envolvente para aislar los núcleos de rebelión y de golpistas.
En medio de estos acontecimientos se va a dar la masacre de Pando donde once jóvenes indígenas van a ser asesinados brutalmente a sangre fría, algunos a palos, por el gobernador conservador que hoy está en la cárcel, como debe suceder (aplausos).              Y a partir de ese eslabón del bloque conservador, el eslabón mas débil, usando  la categoría  leninista, se comienza a retomar el control  territorial, y ante  la presencia de la movilización social y del respeto institucional de las FF.AA en defensa de la democracia,
las fuerzas golpistas medirán fuerza, observaran posibilidades de esta conflagración de ejércitos sociales y decidirán rendirse y se irán para atrás.
En  septiembre  de  2008  se  dará  la  victoria militar  del  pueblo  sobre  las  fuerzas  conservadoras de derecha y golpistas.(aplausos).                                                                 A  la victoria electoral se sumará una victoria de movilización social militar  que  será  completada  con  una  victoria  de  carácter  política. En  octubre,  al mes  siguiente,  son
meses  sucesivos… En agosto  se da el  revocatorio,ra.moc.allemal.www en septiembre el golpe  y en octubre  se dará una gran movilización, encabezada por el presidente Evo, de miles y miles de personas que se dirigirán al parlamento para exigirles  la aprobación de  la nueva Constitución y que se convoque a un referéndum.
Mas de 60mil, 100mil personas acompañaron al presidente Evo a bajar de El Alto, a la ciudad de La Paz, y en tres días, -soy el presidente del Congreso, tres días sin dormir y sin comer-, aprobamos esa ley… (aplausos).
Un momento… este punto de bifurcación o momento de  confrontación desnuda  y medición de fuerzas donde se dirime: o sigues para adelante o vas para atrás, que se da en cualquier proceso revolucionario.                                                                                            En el caso de Bolivia, tuvo tres meses y fue una combinación excepcional de acciones
electorales, acciones de masas, y acciones de articulación política. Yo lo quiero mencionar y relevar eso porque de alguna manera es un aporte en la construcción de los procesos revolucionarios.                                                                                                                            No apostar todo a una sola canasta, no apostar únicamente o al ámbito meramente legal o electoral, no apostar meramente el ámbito de  la movilización únicamente, sino de  tener una flexibilidad, de una combinación de los distintitos métodos de lucha que tiene el pueblo: el electoral, el de la acción de masas, el de los acuerdos y combinación política que va a permitir que en este octubre se logre la aprobación de la nueva Constitución en el congreso, perdón, la aprobación de la ley que convoca al referéndum para aprobar la nueva Constitución. Victoria electoral, victoria militar, victoria política, cerrarán el ciclo de la crisis estatal en Bolivia.
La consolidación de este ciclo estatal vendrá posteriormente con tres actos electorales.    En enero del 2009 se aprobara la nueva Constitución con el 72% del electorado (aplausos),en diciembre del 2009 el presidente Evo será reelecto con el 64% (aplausos), y el domingo pasado, el 4 de mayo, el Movimiento al Socialismo, Instrumento por la Soberanía de los Pueblos, logrará el control de dos tercios de los municipios de todo Bolivia y de mas de dos tercios de las gobernaciones de todo el país. (aplausos)
En Bolivia existen 335 municipios, alcaldías, donde ha habido elecciones. De los 335 municipios, el Movimiento al Socialismo ha ganado solo y con sus aliados alrededor de 250 municipios que representan casi el 70% de la totalidad de los municipios del país.    De las 9 gobernaciones en disputa hemos ganado en 6 gobernaciones y de los parlamentos regionales, el MAS tiene minimamente la totlaidad de ellos entre el 40 y el 55% de los representantes de los parlamentos regionales. (aplausos)
La crisis estatal, la transición de un tipo de Estado neoliberal, colonial, a un nuevo tipo de Estado plurinacional, autonómico y con una economía social comunitaria, ha tenido entonces este intenso período de transición de en verdad 8 años, 8 años y medio.     Primera etapa: momento en que se devela la crisis.
Segundo momento: empate catastrófico. Tercer momento: acceso al gobierno.           Cuarto momento: punto de bifurcación. A partir de ese  resultado,  la consolidación de una estructura estatal. Hoy Bolivia reivindica, propugna y comienza a construir lo que hemos denominado un Estado plurinacional, una economía social comunitaria y un proceso de descentralización del poder bajo la forma de las autonomías departamentales, indígenas y regionales. Un Estado complejo.
¿Dónde nos dirigimos ahora? ¿Donde se dirige este proceso? Permitanme de manera muy breve introducir otro concepto. El concepto de Estado aparente y de Estado integral.               El concepto de Estado aparente es un concepto de Marx que lo utiliza un gran sociólogo boliviano ya fallecido, René Zabaleta Mercado, y el concepto de Estado integral lo utiliza Gramsci. Llamamos Estado aparente –llama Marx, y Zabaleta- aquel tipo de institucionalidad territorial política que no sintetiza ni resume a la totalidad de las clases sociales de un país, sino que representa solamente a un pedazo de la estrucutra social, dejando al margen de la representación a una inmensa mayoría. En términos de la sociología poltiica, podemos hablar de la inexistencia de un óptimo Estado-sociedad civil. El Estado aparece entonces como un Estado patrimonial que  representa y que aparece como propiedad de un pedazo de  la sociedad en  tanto que le resto de  la sociedad (indígenas, campesinos y obreros) aparecen al margen del Estado sin ninguna posibilidad de mediación ni de representación. Ese es el Estado aparente.
Estado integral llama Gramsci a varias cosas en su reflexión, pero en particular a un óptimo entre cuerpo político estadual  y  sociedad  civil. Y a una  creciente perdida de  las  funciones monopólicas del Estado para convertirse meramente en funciones administrativas y de gestión de lo público. A esta lógica le llama Gramsci Estado integral.
Permitanme utilizando estos dos conceptos un poco debatir tres tensiones, tres contradicciones y un horizonte en el proceso político revolucionario.                                La primera  tensión y contradicción que no se resuelve  teoricamente  si no en  la práctica:ra.moc.allemal.www Bolivia,  con el presidente Evo,  con  los  sectores  sociales sublevados y movilizados ha constituido lo que denominamos un gobierno de los movimientos sociales.
Esto  significa  varias  cosas;  en  primer  lugar,  que  el  horizonte  y  el  proyecto  que  asume  el  gobierno, de  transformación,  de  nacionalización,  de  potenciamiento  económico,  de  diversificación  económica, de desarrollo de  la economía comunitaria, es un horizonte estratégico creado,  formado por  la propia deliberación de los movimientos sociales.
En  segundo  lugar,  que  los  representantes  que  aparecen  en  el  ámbito  de  el  parlamento,  del congreso, de  la asamblea, son  fruto en su mayoría de  la deliberación asambleística de  los sectores sociales, urbanos y rurales para elegir a sus autoridades que luego son, en algunos casos, elegidas por voto universal y otros por constitución elegida por asamblea. La Constitución actual acepta que en el ámbito de los gobiernos regionales la elección directa de asambleístas o asambleas sea por aclamación, por democracia comunitaria.
En  tercer  lugar, que  los mecanismos de selección del personal administrativo del Estado deja de ser únicamente en  función de meritocracia académica y combina otro  tipo de meritos, otro  tipo de calificaciones, como es el haber ayudado a  los sectores sociales, el provenir de sectores sociales, el de haber, no haber defendido dictaduras, no haber participado de privatizaciones, haber defendido los recursos públicos estatales  y no estatales. Hay un mecanismo de preselección de  la administración pública  que  pasa  por  sectores  sociales  y  que  combina  lo meritocratico  académico  con  otro  tipo  de meritocracia social, digámoslo así.
Bien, este horizonte, este proyecto de movimientos sociales, estos funcionarios que emergen de sectores sociales, y esta conversación continua y esta aprobación de las medidas estructurales que se toman del gobierno en las asambleas de los sectores sociales movilizados hacen de nuestro gobierno un gobierno de movimientos sociales.                    Pero a la vez estamos hablando de un gobierno del Estado y todo Estado por definición que hemos dado al principio, es un monopolio. Pero entonces aquí hay una contradicción: Estado por definición es monopolio, y movimiento social por definición es democratización de  la decisión.                                                                                           El concepto de gobierno de movimientos sociales es una contradicción en si misma, si, ¿Y que? (aplausos)
Hay que vivir  la contradicción,  la salida es vivir esa contradicción. El riesgo es si priorizas  la parte monopólica del Estado; ya no será gobierno de los movimientos sociales, será una nueva elite, una nueva burocracia política. Pero si priorizas solamente el ámbito de la deliberación en el terreno de los movimientos sociales, dejando la toma de decisiones dejas de lado el ámbito de la gestión y del poder del Estado.                          Tienes que vivir los dos. Corres ambos riesgos, y la solución está en vivir permanentemente y alimentar esa contradicción dignificante de la lucha de clases, de la
lucha social en nuestro país. La solución no está a corto plazo, no es un tema de decreto, no es un tema de voluntad, es un tema del movimiento social.
Pero  esta  contradicción  viva  entre  monopolio  y  desmonopolización,  entre  concentración  de decisiones  y  democratización  de  decisiones,  tiene  que  vivirse  en  un  horizonte  largo.  Ahí  viene  la categoría de Gramsci del Estado  integral, En un momento, decía Gramsci, en que  los monopolios no sean necesarios, Estado seria meramente como gestión y administración de  lo público y no como monopolio de lo público.
Y  esta  posibilidad  esta  abierta  en  Bolivia  a  partir  de  dos  elementos:  por  una  parte  solo  los movimientos sociales,  los que están encabezando este proceso de  transformación. Y por otra parte, hay una  fuerza y una  vitalidad  comunitaria,  rural  y en parte urbana, que permanentemente  tiende a expandirse, a  irradiarse, no solamente como deliberación de  lo público, sino como administración de lo público no estatal. Si este pueblo presenta a los movimientos sociales en la conducción del Estado, despliegue, irradiación, potenciamiento de lo comunitario colectivo, de lo comunitario político, en barrios, en comunidades, se potencia y se refuerza, esta claro que esta construcción del Estado que estamos haciendo hoy Bolivia, esta modernización del Estado ya no es la modernización clásica de las elites de las burguesías nacionales, sino que su transito es evidentemente al socialismo. (aplausos)
Lo  que  estamos  haciendo  en  Bolivia  de  manera  dificultosa,  a  veces  con  retrasos,  pero ineludiblemente  como  horizonte  de  nuestro  accionar  político,  es  encontrar  una  vía  democrática  a la  construcción  de  un  socialismo  de  raíces  indígenas,  que  llamamos  socialismo  comunitario (aplausos).                                                                 Este socialismo comunitario que recoge los ambitos de la modernidad en ciencia y tecnología, pero que recoge los ámbitos de la tradición en  asociatividad, en gestión de lo común, es un horizonte.
No necesariamente  inevitable,  como nunca es  inevitable  la  victoria de un proceso  revolucionario: es una posibilidad que depende de varios factores. En primer lugar de la propia capacidad de movilización del los sectores sociales.                                               Un gobierno no construye socialismo, el socialismo es una obra de las masas, de las organizaciones, de los trabajadores (aplausos). Solamente  una sociedad movilizada que expanda e irradia y que tenga la habilidad de irradiar y de defender y de expandir y de tener formas asociativas, formas comunitarias, modernas y tradicionales, de toma de decisiones de producción de la riqueza y de distribución de la riqueza, puede construir esa alternativa socialista comunitaria.
Lo que puede hacer un gobierno,  lo que podemos hacer el presidente Evo, el  vicepresidente, sus ministros, es apuntalar, es fomentar, es respaldar, es empujar ello, pero evidentemente, la obra del socialismo comunitario tendrá que ser una obra de las propias comunidades urbanas y rurales que asumen el control de la riqueza, de su producción y de su consumo (aplausos).                                                                                                      Pero además, está claro que cualquier alternativa postcapitalista es imposible a nivel local, es imposible a nivel estatal  (aplausos),  una  alternativa  socialista,  pongamosle el nombre  que  queramos,  postcapitalista, que  supere  las  contradicciones  de  la  sociedad moderna,  de  la  injusta  distribución  de  la  riqueza,  de la destrucción de  la naturaleza, de  la destrucción del  ser humano,  tiene que ser una obra común, universal, continental y planetaria (aplausos).
Por eso, rompiendo el protocolo académico, me dirijo a ustedes como luchadores, como estudiantes, como revolucionarios, como gente comprometida que ama a su país, que ama a su pueblo, que quiere otro mundo como  indígenas, como  jóvenes, como  trabajadores. Bolivia sola no va a poder cumplir su meta. Les  toca a ustedes,  les  toca a otros pueblos,  les  toca a una nueva generación, les  toca a otros países; hacer las mismas cosas y mejores cosas que las nuestras, pero hacer, no contemplar, no ver.

La pasividad de otros pueblos es la derrota de nosotros. El movimiento de otros pueblos es nuestra victoria (aplausos).
Por eso aquí, les venimos a decir en nombre del presidente Evo y mío: nosotros estamos haciendo lo que el destino nos ha colocado al frente, y no duden un solo segundo, que solamente la muerte detendrá lo que venimos haciendo, que mientras tengamos algo de vida, un átomo de vida, el compromiso con  este  horizonte  comunitario  socialista  de  emancipación  de  los  pobres,  los  indígenas,  los trabajadores, será nuestro horizonte de vida, de trabajo y de compromiso (aplausos).
Les digo honestamente que no hay nada más hermoso que nos haya pasado en  la  vida que vivir este momento, no hay nada más hermoso que haber vivido este momento y haber   acompañado al presidente Evo y acompañar esta insurgencia de los pobres, de los humildes, de la gente despreciada y marginada. Pero no puede eso detenerse ni solamente observarse: es  la contribución que hace el pueblo  boliviano  con  una  profunda  humildad  a  los  procesos  de  transformación    del  continente  y  del mundo. Ahora quienes tienen que actuar son ustedes, son ustedes los jóvenes, los trabajadores, los profesionales,  los comprometidos que con su propia experiencia, su propia capacidad, su propia historia, tienen que asumir el reto de construir otro mundo, un mundo distinto, un mundo donde  nos  sintamos  todos  contentos  y  felices, porque en otros terminos eso es lo que llamamos socialismo,  un mundo  de  la  socialización,  de  lafelicidad y de la riqueza para todos.
Es el reto de ustedes compañeros, no nos
dejen solos, muchas gracias.

ÁLVARO GARCÍA LINERA, VICEPRESIDENTE
DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA
Desgrabación realizada por la Corriente Julio A. Mella
www.lamella.com.ar

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