Los tiempos de crisis desatan a menudo el impulso por imaginar y emprender una inflexión en el camino hasta esa instancia recorrido, momentos para los que se requiere hacer un alto para una reflexión que permita rediseñar el rumbo.
Es el sentido que podemos otorgar a la clase magistral expuesta en la Universidad Nacional del Chaco Austral por la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la que aludiendo a las turbulencias al interior del Gobierno y del Frente de Todos las encuadró como resultantes del debate político, del debate de ideas en torno a la línea política nacional y a las formas de hacer política de un emprendimiento colectivo, teniendo siempre como norte la unidad. Unidad que sólo tiene sentido y perspectiva cuando se la construye en torno a un contenido de proyecto de sociedad inclusiva, igualitaria y por ello y sólo con ello, democrática. Caso contrario unidad es sólo una palabra vacía, una abstracción sin fundamento, una formalidad sin posibilidad de sobrevida.
Es una plataforma que entra en contradicción con los mensajes excesivamente personalizados y más cuando son punzantes y agresivos en contra de quienes se supone tripulantes del mismo barco navegando en un mar embravecido.
Y si al interior del espacio hay diferencias, el debate es necesario y hasta productivo, siempre que se lo haga de cara a la sociedad y con la participación del pueblo, sin secretismos, máxime cuando hay por delante una lucha política e ideológica que en 2023 desembocará en vitales elecciones nacionales para las que los diversos agrupamientos de la derecha, si algo tienen en común, es su programa antipopular y antinacional de gobierno, retrógrado al mango y al servicio del capital concentrado, propio de principios del siglo XX, que ya sin tapujos lo venden como la salvación de la Patria. El mismo que desplegaron cuando ejercieron gobierno durante el macrismo, pero que ahora se proponen volver a ejecutarlo pero mucho más rápido y más a fondo. Vienen por todo. Es un espacio en el que a su interior también hay disputas, con la diferencia que entre ellos, teniendo definido qué se proponen hacer, las peleas son sólo por el poder, por quien se queda con la silla.
Por si hiciera falta, lo prueba el llamado “tractorazo” con el que reclamaron que “queremos nuestro país de vuelta”. Lo viven como si fueran los dueños y sólo de ellos, tanto que “nos lo van a devolver por las buenas o por las malas”. Marcha y proclama que contó con la asistencia y beneplácito de todos los popes de las diferentes agrupaciones del arco derechista, los duros, los moderados y los fascistas. Síntesis de un programa de acción que sólo augura profundización de la miseria entre las mayorías y de la desigualdad social, del odio y la violencia. La simulación de ejecutados atados a la verja en torno a la Pirámide de Mayo es todo un símbolo, además reiterado, que identifica a estos nostálgicos de la dictadura cívico militar, macabra ceremonia contra el que nadie de ellos alzó una voz de repudio.
Al interior del campo oficialista los debates se dan sin la institucionalización del Frente de Todos, sin un ámbito de discusión y de decisión política – enorme falencia – y en un contexto global extremadamente complejo, producto de la nefasta herencia macrista sobrepuesta a los efectos de la pandemia, a la que se suma la extorsión fondomonetarista y ahora la guerra. Que a pesar del positivo sendero de algunas variables que viene recorriendo la economía real, también padecemos una inflación descontrolada, la incertidumbre sobre el rumbo económico futuro y la dolorosa perduración y hasta la expansión de la pobreza. Hoy la formalidad del empleo no es garantía de superación del umbral de pobreza. ¡¡ Qué decir de los millones de trabajadores y trabajadoras informales, de los jubilados y pensionados y de los que carecen de empleo.!! Social y políticamente urge dar la pertinente respuesta. El hambre no espera.
Es una realidad que se conjuga y armoniza con el acrecentamiento de la riqueza y el dominio económico de las empresas titulares del capital concentrado, el poder real, responsables principales de la formación de precios, en particular el de los alimentos y de la fuga de capitales. A modo de contención el gobierno las ha convocado a reuniones en las que les ha hablado con el corazón, buscando seducirlas con la búsqueda de consensos y acordado programas como el de Precios Cuidados, que la contraparte ha respondido con el bolsillo.
Mientras, la ley de abastecimiento, por poner un ejemplo, sólo se la expone como amenaza. Está vigente, pero no se aplica. Así, con la política basada en consensos, el gobierno pretende encubrir respuestas consistentes en eludir, escapar a la confrontación con el poder. Por lo mismo tampoco se suben las retenciones a la exportación, tradicional herramienta para el desacople de los precios internos respecto de los internacionales.
Esta es sólo una ilustración de la suerte de una política y de la forma de ejercerla, tema central de un debate que advierte que un gobierno con aspiraciones de ser fiel a su compromiso nacional y popular, termina siendo en los hechos, por lo que por falta de determinación no hace y aunque no lo pretenda, funcional a los intereses de clase del capital concentrado.
Es éste el destino de toda línea política que pareciera querer transitar por la avenida del medio, probadamente inviable a esta altura del estado de agotamiento histórico del neoliberalismo, tanto en Argentina como a escala mundial. Por eso el estancamiento en el crecimiento del producto y de la riqueza, del aumento de la desigualdad social y de la extensión y profundización de la pobreza Y esto hay que asumirlo si se quiere cambiar, no sólo de modo discursivo, sino fundamentalmente optando con la aplicación concreta de medidas compatibles con el otro proyecto de país, el socialmente inclusivo, igualitario y solidario, base de una verdadera democracia. No existen otras posibilidades.
En el ámbito de la economía, casos como el expuesto se reproducen en estos más de dos años de gobierno, como lo ilustran el caso Vicentín, el de las variaciones tarifarias de las empresas proveedoras de los servicios de cable, el de dragado y balizamiento del eje fluvial Paraná- Paraguay, en el recupero para el Estado de los puertos privatizados y así de seguido. Qué es lo que demora la presentación y tratamiento de la ley que grave la ganancia inesperada y otra que haga permanente al impuesto sobre las grandes fortunas, vitales para un Estado con actividad potenciada, que es la que hoy se necesita y una sana redistribución en favor de la población vulnerada. Urge la implementación de soluciones frente al padecimiento de los pobres
Este es el núcleo del debate que para ser más eficaz requiere su institucionalización, de abajo hacia arriba, inyectándole vida con la presencia activa de las organizaciones nutridas de pueblo y también de quienes no las integran, para que aporten sus necesidades y anhelos y se involucren en la concreción de las soluciones, en la formulación de las políticas.
Fuera de dudas es que de todo ello surgirán programas de acción que serán resistidos y denostados por el poder real y la corporación mediática – parte integrante del poder – abocada a desinformar y tergiversar en aras de impregnar un sentido común que perpetúe las fabulosas ganancias y los privilegios de ese poder.
Se arguye, con pretensión justificativa, las limitaciones de fuerza propia, la teoría del posibilismo, olvidando que una correlación no favorable no es un estado en situación de congelamiento. Que la acumulación de fuerza decisoria se construye y modifica con las luchas por la conquista de reivindicaciones sentidas y necesarias, sumadas al debate ideológico. También con actos concretos encarados por un Estado nacional y popular. Todo en un proceso que conduce al cambio del sentido común, del nivel de la conciencia, el de la de la cultura política y social de los propios afectados y los termina movilizando en dirección apropiada. Que subsistiendo estos enfrentamientos, hay que convocar a las organizaciones populares, incluyendo a quienes no están encuadrados en ninguna y construir con todos y todas ellas un contrapoder que enfrente a la antipatria. La movilización en repudio del 2 X 1, su derogación y la sanción de la ley que instauró la Interrupción Voluntaria del Embarazo, son irrefutables pruebas. De lo contrario seguiremos estando, al decir de la Vicepresidenta, “no haciendo honor a tanta confianza, tanto amor y tanta esperanza” que la gente ha depositado.
Tesis 11.