Maradona: “…hay que ser muy cagón para no defender a los jubilados…”

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Juan Pueblo

La jornada de este miércoles 12 de marzo, en la ya tradicional “Marcha de los jubilados”, tuvo un agregado novedoso desde un punto de vista sociológico. La entrada en escena de las identidades futbolísticas como forma de organización. Y quiero aclarar, que cuando digo novedoso, no desconozco que desde hace muchos años las barras del futbol, son agrupaciones organizadas, pero lo de ayer, nada tuvo que ver ni con “La 12”, “Los Borrachos del tablón”, “La guardia imperial”, “La Butteler”, (por nombrar solo algunas) o alguna otra barra del futbol argentino. Lo de ayer, fue ese grandioso sentido de justicia, que tiene una gran parte de nuestro pueblo y la necesidad de construir y organizarse colectivamente, frente a un enemigo poderoso. Nuevamente ese subsuelo de la patria comenzó a sublevarse y ante la indiferencia de las organizaciones partidarias tradicionales, invocando el profundo sentimiento de lealtad, que todos los hinchas de un club de futbol, sentimos por nuestros colores, la propuesta fue unirnos, todos aquellos que creemos en la construcción colectiva, pero esta vez, en defensa de nuestros queridos viejos; llevando como Comandante y motivador a Diego Armando Maradona, que desde donde esté nos recordaba que “¡HAY QUE SER MUY CAGÓN PARA NO DEFENDER A LOS JUBILADOS!” y nuestro saber popular lo transformó en “¡HAY QUE SER MUY CAGÓN PARA PEGARLE A LOS JUBILADOS!”

Otro punto de análisis, no menos interesante, es que la vanguardia y reservorio ético de nuestra sociedad, sigue siendo aquella “juventud maravillosa”, que en los `60s y `70s clamaba y luchaba por la vuelta de Perón o creía en la construcción de un mundo mas justo, con consignas como “Seamos realistas pidamos lo imposible”, “Tomemos el cielo por asalto” o “La imaginación al poder”; solo que esa “juventud maravillosa” hoy promedia los 75 años de edad y creo que hay pocas cosas mas indignas que pegarle un palazo en la cabeza a una señora de 81 años como sucedió con Blanca, que recibió cobarde y traicioneramente, el ataque de quien se supone, debería estar allí, para cuidarla. “La vejez debe ser respetada y la juventud protegida” diría Confucio. Pero quienes hoy están al frente del Estado, ni respetan ni protegen a sus ciudadanos, ni a las instituciones de la Democracia y la República.

Hoy la Argentina, esta siendo gobernada por un psicópata, o una asociación de ellos; según la definición del DSM-5: “personas con trastorno de personalidad, que se caracterizan por ser antisociales, con un patrón de comportamiento que incluye la manipulación para satisfacer sus propios intereses, explotación, violación y desprecio de los derechos de los demás, comisiones repetidas de actos que son motivo de arresto, mentiras repetidas, estafas, comportamiento impulsivo, falta de planificación, crueldad física con personas, extorsión, violencia y coacción sexual, carentes de empatía y remordimiento.”

Pareciera que estamos asistiendo al nacimiento de nuevas o no tan nuevas “formas de agrupación”, para incursionar en la escena política. Muy probablemente, también, estemos asistiendo al funeral del sistema de partidos políticos como lo conocimos hasta ahora. Quizás, sea el momento de dejar de lado las identidades partidarias, para referenciarse en los “Valores” esos valores que nos definen como humanos, que tienen al amor al prójimo como marco teórico, esos principios éticos, que consideran a la vida el principal bien jurídico protegido, un derecho fundamental, por encima del resto de los derechos. Todos aquellos que creemos que vivir, es mucho más que solo subsistir, que vivir, incluye el derecho al disfrute, al ocio, a trabajar solo la cantidad de horas necesarias, a la posibilidad de compartir tiempo de calidad con nuestros seres queridos y amigos, a no estar preocupados por llegar a fin de mes, sino a ocuparnos de acompañar a nuestros hijos, padres y abuelos, en que tengan una vida plena, sin necesidades básicas insatisfechas, donde la salud y la educación no sean bienes escasos regulados por el mercado.

Los que consideramos una inmoralidad que el 95% de la riqueza esté en manos del 1% de la población mundial y que el 99%, peleemos entre nosotros, para repartirnos ese 5% restante de la riqueza, que generamos aquellos que ponemos el hombro al salir a trabajar todos los días. Necesitamos desarrollar los principios de una nueva justicia social, una que priorice al planeta cuidando el medioambiente y a todos los que lo habitamos.

Ayer en la plaza de los dos congresos, no estuvo la dirigencia política tradicional, estuvieron los y las ciudadanas de un pueblo que espera ver a sus dirigentes, unidos en defensa de sus derechos y conduciéndonos a la conquista de nuevos y mejores derechos. Es momento de dejar de lado las mezquindades personales y comenzar a reconocernos y asociarnos, con quienes prioricen la vida, “La declaración universal de los derechos del hombre y el ciudadano”, los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente, el amor al prójimo por encima de la riqueza material o la supremacía racial, étnica o religiosa. Y esto no significa no reconocer las diferencias o los matices en la elección de cada individuo; sino priorizar el desarrollo de una comunidad organizada, donde todos podamos desarrollarnos como personas individuales, sin perder de vista la importancia de la vida en comunidad respetando las elecciones del resto, manteniendo los valores éticos y morales que nos definen como personas humanas, buscando incentivar este movimiento con el objetivo de retomar principios como: “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino…”

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